Evidemment se llama la ensalada de música francesa que lleva Stefan en la furgo. Fantástico! Entramos en Burdeos a ritmo autóctono, sumergiéndonos en una de las extensiones de viñedos más grandes y prefectas del mundo y llegamos a casa de Mark, un winemaker inglés absolutamente abducido por los encantos bordaleses. El gin tónic apagó la sed. Stefan se metió en la cocina y en un ratito se estaban marinando los conejos con vinos rancios por culpa del paso del tiempo. La brasa de viñas secas ahumaba de modo exquisito el ambiente. Se sumaron los vecinos y comenzó el vértigo de abrir botellas de aquí y de allá. Que el Rousillon, que Bordeaux, españoles, naturales, ecológicos, de todo. Es increíble como se pueden abrir tantas botellas, probarlas, dejarlas por la mitad. Realmente una liturgia de mareo. Me encanta!
Ahora estamos frente a los viñedos de Chateau La Clariere, beneficiándonos de su wifi y contándoles en directo el viaje a Vinexpo, una de las ferias de vino más importante del mundo. Nos vamos en este momento al encuentro de Laureano y Joan Ramón que están de feria con productores de vino natural y bloggers. A probar más cosas y seguiremos con nuestra crónica casi en directo desde Bordeaux, un trocito de paraíso caído a nuestros pies.
Bordeaux, c’est une belle histoire.
salut y buen vino!

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1 comentario

  1. Malena disfruta cuanto puedas, te aseguro que lo recordaras durante años.
    Creo que los únicos sitios del planeta, donde se da esta liturgia y comunión con el vino es, en Burdeos y en el Piamonte.
    Tengo gratos recuerdos de estancias en Burdeos. Por unos días es como si te hubieras marchado del planeta. Todo gira entorno a la Gastronomía.
    Como saben estos franceses guardar las tradiciones.
    Un abrazo

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